¿Dónde estás parado en este momento de tu vida?

donde-estas

Anoche tuvimos una vigilia poderosa por decir lo menos. Hoy en la mañana me estaba recordando lo que Dios me habló anoche y lo que Dios me habló fue muy lindo y yo quiero pasarles la misma inquietud a ustedes.
¿Dónde estás parado en este momento de tu vida?
En mi caso, en este momento me encuentro en un lugar que me lleva a estar rodeado de gente todo el tiempo pero hay mucha gente que parece que no me escucha y eso me llevo a mí a sentirme mal y a sentirme que de verdad no estaba en un lugar donde debía estar, en un lugar donde no merezco estar, pero hoy en mi devocional me hablo fuertemente acerca de los lugares donde Dios me va a llevar y el tipo de gente con las que me voy a encontrar y que Dios me está pasando por este proceso para poder guiar a cada persona y para que mi tozudez crezca y que no importa cuan cabezones y/o desafiantes sean los demás, yo sea el doble de cabezón y desafiante, Dios me va a llevar a lugares donde la gente no me va a querer escuchar y Dios endurece mi cara para que a pesar de no ser aceptado, yo vaya igual, a pesar de como me sienta. Y también me endurece mi frente para que a pesar de que los demás me den de cabezazos mi frente, mi cabeza, mi ser se enfrente igual contra las personas que no quieren escuchar.

En el libro de Ezequiel 3:8 dice

“He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.”

Es eso mismo lo que debemos hacer, ahí donde estés, y ahora (cuando sea que estés leyendo esto). No sé donde estás vos, si eres un líder o un discípulo. Pero sí sé que donde estés Dios te llevó y donde estás es tu lugar de propósito para este momento. No te canses de hablar las palabras de Dios. Muchas veces estas palabras son duras, ásperas, amargas y poco felices

“Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.”

Ezequiel 2:10

Pero esas mismas palabras van a ser dulces para los corazones que quieran oírlas y que quieran recibir de parte de Dios

“Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.”

Ezequiel 3:3

Pero también hay gente que nos habla cosas lindas dejando fuera las malas pero por más que las palabras sean muy dulces y muy bonitas, nos traerán más dolor porque para evitar el dolor momentáneo retrasan la corrección o exhortación

“Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.”

Apocalipsis 10:10

Con esto no te quiero decir que debes hablar siempre de manera “dura”, de hablar dañando las emociones de la gente, sino que al hablar cosas que son duras y de corrección, lo hagan utilizando las palabras correctas y sin ejercer juicio ni acusación con las otras personas o ustedes mismos. Las correcciones son buenas siempre y son la más grande muestra de amor, porque cuando se corrige la primera reacción es el enojo por verse expuesto en su falla. Luego de un tiempo recién entendemos que es para nuestro propio bien y crecimiento.

Estamos entrando en un tiempo en el que es necesaria la manifestación de los hijos de Dios. Esa frase la hemos oído muchas veces. Pero ¿Qué significa realmente? Pues solo que aquellos que hoy estamos siendo Discípulos de Cristo, prontamente deberemos liderar a las personas para que nos sigan hacia Cristo que es el único que da libertad. Y aquellos que hoy estamos liderando debemos entender que cada uno de nuestros discípulos es un líder y el impacto que nuestras actitudes con ellos tendrán en sus discípulos. Ellos darán amor, en la medida que sean amados por nosotros. Cada nuevo nivel de unción es un nuevo nivel y una nueva exigencia en el servicio para con nuestros discípulos. Debemos entender que al igual que Cristo debemos ponernos más al servicio cuanto mayor sea el “puesto” que ocupemos, quien siendo maestro y rey de todos los reyes, se humilló a lo máximo para servir. (Juan 13:1-15)

El límite de nuestro servicio debería ser el mismo que el de Cristo. Así como Cristo entrego su vida por nosotros, lo mismo tenemos que hacer nosotros. No en cuanto a morir físicamente, sino que va un paso más allá que es mucho más difícil. Debemos ¡elegir! dejar de lado lo que nosotros queremos por el bien de todas las personas que nos rodean.

Jesús dijo:

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”

Juan 14:12

Ahora yo te pregunto. ¿Tenés idea de lo que significa esto realmente? Todos queremos mover la mano y que el espíritu tire multitudes, que oremos y los paralíticos caminen, que por nuestra oración los sordos oigan, los mudos canten y los ciegos vean. Pero eso es solo UNA manifestación del espíritu. Pero la mayor manifestación de todas es a través del amor. Dar más, visitar más, ayudar más, amar más y esas cosas simples no son, ni de cerca, las más fáciles. Ciertamente es mucho más fácil curar a otro (a través de su fe) que el crucificarnos a nosotros mismos para que Jesús se manifieste en nosotros, en nuestra vida y en nuestra entrega.

Otro punto muy importante es el servicio dentro de la iglesia, sea como Apóstol, Pastor, líder, ujier o discípulo. Algo que nos suele ocurrir es que por tener un puesto, un trabajo, algo en que enfocarnos para servir a Dios, nos aleja de lo que realmente es el núcleo de la iglesia. Muchas veces por enfocarnos en la obra de Dios, nos olvidamos del Dios de la obra. Y eso, no es una excepción, sino que es algo normal. Él ser humano no consigue dejar de lado el ego cuando la gente comienza a honrarnos y eso hace que, en nuestro corazón, nos comencemos a agrandar por eso mismo es que debemos mantenernos aún más en oración y conexión con Dios para que eso no nos ocurra. Tenemos muchos ejemplos en toda la biblia en los que la gente se agranda y se aleja de Dios. Uno de ellos es Saúl, quien siendo el primer rey de Israel se creyó más que Dios y fue entonces cuando Dios lo abandono y así también fue muerto él y su hijo.

Entonces tengamos siempre presente que sin importar que trabajo hagamos, cuanta gente tengamos en frente oyendo nuestras enseñanzas, cuan grande sea la iglesia que Dios nos da, Cuan grande sea nuestra familia, cuan exitoso sea nuestro emprendimiento o cuan abultada sea nuestra cuenta de banco. Nada de todo eso define quien somos. Lo único que nos define realmente es lo que dice Dios que somos:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

1 Pedro 2:9-10

Entonces cierro este texto dando una respuesta personal a las preguntas planteadas.

1-¿Donde estoy parado? Es simple, en mi lugar de proposito.

2-¿Quién soy o que marca mi identidad? Soy hijo de Dios y como tal tengo acceso y derecho a todas las promesas de Dios.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *